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Diseño de Heladeria Divento

La fase previa al diseño propiamente dicho puede resumirse en términos simples como una especie de diagnóstico, en este caso, esencial para que los resultados sean capaces de cubrir un amplio abanico de posibilidades, dificultades y exigencias. Si el diagnóstico es acertado, algo que solo puede lograrse gracias al abordaje de muchas disciplinas trabajando de manera simultánea, entonces no hay obstáculo que no pueda ni deba ser superado.

Para ilustrar un poco a qué nos referimos hablaremos sobre uno de nuestros últimos proyectos, que de hecho nos planteó una serie de grandes desafíos.

Se nos encargó la presentación de un proyecto de diseño para la realización de un local comercial, más concretamente de una heladería; establecimientos con normas y estilos que casi siempre se repiten. Si bien los productos de nuestro cliente son de calidad artesanal, el monto de inversión para las instalaciones no era precisamente elevado, ni mucho menos. Frente a este desafío presentamos el siguiente diagnóstico, que luego resultó ser el más acertado:

El local debía reflejar una personalidad moderna, amigable, simple pero con líneas de diseño que lograran capturar la atención del público más joven, en líneas generales aquellos que realmente sostienen la industria del helado. De cara a este perfil específico de consumidores, con características propias e intransferibles a otras franjas de edad, resolvimos como primer paso que el módulo de facturas del local debía verse desde la calle. Con esto nos asegurábamos estimular la impulsividad de los consumidores, lo cual sumado a una estética atrayente podría redundar en una excelente combinación.

divento

Con estos conceptos primarios en mente empezamos a buscar la forma más adecuada para aplicarlos en un diseño integral, orgánico, flexible, que sea capaz de darle un salto de calidad a la estética del establecimiento, pero también a identificarlo, es decir, a darle un perfil propio para fidelizar a sus consumidores.

Nos pareció que lo más acertado sería utilizar un mobiliario reducido, sobre todo porque la falta de espacio podría perjudicar el flujo continuo de clientes. Empleamos tonos y colores refrescantes para estimular la impulsividad de nuestro perfil de consumidores. Las líneas de diseño son francas, y hasta clásicas en este tipo de establecimiento, pero con algunos matices innovadores que le dan un estilo moderno. Su amplia vidriera nos permitía aprovechar un espacio bien iluminado donde reinara una atmósfera de frescura.

De esta forma logramos traducir aquel diagnóstico original, donde se incluían todas las posibilidades y dificultades del proyecto, por ejemplo, los límites en el presupuesto y algunos problemas de espacio, dentro en un plan de acción concreto y multidisciplinario que nos permitiera aprovechar todos los puntos fuertes que teníamos a disposición.

Nuestro cliente quedó realmente impresionado con nuestra propuesta formal. No solo presentamos un proyecto que cumplía rigurosamente todas las exigencias previstas por nuestro diagnóstico, sino que logró ampliar las expectativas del cliente al alcanzar un grado de excelencia notable, tanto en el diseño como en la utilización de materiales de construcción e iluminación, consiguiendo finalmente algo más que un simple local comercial: un establecimiento con identidad propia, fácilmente reconocible por su público y también atractivo para quienes aún no conocieran la marca y sobre todo la calidad de sus productos artesanales.

Este es el tipo de desafíos que nos obligan a superarnos permanentemente, y eso solo se logra con el trabajo en simultáneo de muchos profesionales y disciplinas colaborando armónicamente entre sí. Solo cuando la creatividad y la imaginación trabajan para superar obstáculos físicos y técnicos podemos hablar de un salto de calidad, de excelencia en el resultado final de un proyecto de diseño: sustentable, utilitario, pero también orgánico y orientado a un público específico.